Tardé días y días en pintar mi primera camiseta, aunque conseguí que nadie pudiera saber de qué color era originalmente porque no dejé ni un centímetro de ella sin cubrir. Entonces estaba embarazada de mi hija y fue un regalo para la partera que me ayudó a que naciera. A pesar del tiempo que tardé en hacerla descubrí que podía ser mucho más rápido y menos engorroso que hacer Batik (una técnica para tenir con cera caliente), que también trabajaba en ese momento. También descubrí que podía ser una buena forma de ganar dinero, trabajar en casa y tener tiempo para mi hija. Una de las cosas que más me costó es encontrar camisetas buenas, bonitas y baratas y que no fueran las típicas camisetas de siempre. Por supuesto lo de baratas no se cumplió, aunque no me quejo; lo que me gustaría realmente es hacer yo misma la ropa y pintarla después, pero ahora que acaba de nacer mi segundo hijo esa idea se va a retrasar al menos otro ano. La técnica que uso para pintarlas no tiene ningún misterio, sólo utilizo pinceles, pintura especial para tela, agua, reglas y lápices para marcar. Es importante planchar las camisetas por el revés del dibujo, una vez están bien secas (24 horas más o menos). La mayor parte de mis diseños son originales, pero hay días en que la mente se queda en blanco, y tengo que coger ideas de otros sitios. Aunque es algo que me encanta hacer, cuando he de producir grandes cantidades se puede convertir en una actividad como cualquier otra, con su componente de rutina y disciplina. Pero es un trabajo que me permite disponer y organizar mi tiempo como quiero, pasar tiempo con mi familia y hacer algo que me gusta.